Objetivo de una entrevista laboral

La finalidad de la entrevista laboral es bastante relativa, ya que dependerá de las intenciones que tenga la empresa. Debes tener presente que tan importante es que tu perfil encaje con lo que la empresa desea, como que la oferta de trabajo se ajuste a lo que tú consideres oportuno. 

Por su lado, el entrevistador tiene como objetivo encontrar al candidato o candidata ideal para el puesto. Por ello, debe conocer tu candidatura, es decir, saber sobre tu trayectoria profesional, conocer tus aptitudes personales, contrastar la información del CV con tu testimonio y recomendaciones que hayas facilitado previamente.

En cambio, tu objetivo será más persuasivo. Debes presentarte como la persona ideal para el puesto de trabajo mostrando gran interés y motivación. Es muy importante que aproveches el tiempo de la entrevista al máximo demostrando tus aptitudes y habilidades. Eso sí, sin olvidar en ningún momento que es una conversación bidireccional y que tienes que asegurarte de que las condiciones laborales encajan con tus expectativas profesionales. Aunque parezca algo obvio, muchas veces olvidamos que somos un sujeto activo en los procesos de selección.

ENTREVISTA INDIVIDUAL

En la mayoría de procesos de selección, los recruiters contactan previamente por teléfono con los candidatos para concertar la entrevista y hacer una primera valoración del candidato.

En la entrevista individual suele participar un entrevistador y un entrevistado, aunque en alguna situaciones es posible que te encuentres con dos entrevistadores en dos etapas diferentes del proceso, o a la vez. En este caso, debes estar tranquilo y relajado, ya que una persona será la encargada de realizar el cuestionario o conducir la conversación, mientras que la segunda persona analizará el lenguaje no corporal y posibles reacciones.

ENTREVISTA GRUPAL

Las dinámicas en grupo son un recurso ideal para los recruiters. Les permite ver cómo se desenvuelven los candidatos con otras personas. Además, permite valorar aptitudes de liderazgo, creatividad, participación, capacidad de reacción, iniciativa e imaginación.

Suele realizarse con no más de 10 candidatos a los que se les presenta una situación hipotética que deben resolver en equipo. Es el momento ideal para demostrar el potencial de tu perfil, por lo que debes evitar monopolizar la discusión, escuchar atentamente a compañeros y recruiters, así como controlar los nervios y no juzgar las opiniones o aportaciones de los otros candidatos.

DIRIGIDA

Las entrevistas dirigidas son aquellas en las que los entrevistados siguen un patrón de preguntas predeterminadas por el entrevistador. Normalmente, suelen seguir el mismo guión para todos los candidatos. Las entrevistas dirigidas pueden ser estructuradas, cuando cuentan con un guión rígido que sirve para obtener puntuaciones en función de las respuestas de los entrevistados; o semiestructuradas (mixtas), la entrevista es más flexible y permite al entrevistador formular la prueba de una manera más creativa.  

LIBRE

Dependiendo de la forma de ser de los candidatos, las entrevistas libres pueden ser un arma de doble filo. Este tipo de pruebas te darán todo el protagonismo, por lo que tú serás quien marque los temas de conversación durante la entrevista. ¿Qué quiere decir? El entrevistador se mostrará como sujeto pasivo y te cederá el control del rumbo de la conversación. Será fundamental que articules bien tu discurso y siempre seas capaz de relacionar tus aptitudes, actitudes y experiencia con las demandas de la oferta. Las preguntas serán mucho más abiertas, por lo que deberás intentar no divagar y potenciar tu perfil en todo momento.

POR COMPETENCIAS

En este tipo de entrevistas el reclutador pregunta sobre aspectos del aspirante con las que conocer más acerca de sus logros, fortalezas y debilidades. Este enfoque permite también saber más sobre qué habilidades y destrezas puede aportar el aspirante al puesto de trabajo.

 

 

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