Estás tú solo con el entrevistador y la conversación que mantienes puede ser:

Dirigida. Te hacen un cuestionario que incluye las mismas preguntas para todos los candidatos. La claves es que seas claro y breve en tus respuestas.

Libre. La persona que te entrevista te deja libertad y está abierta a que le hables de tu experiencia siguiendo las pautas que tú vayas marcando. La charla se desarrolla de una manera más fluida, sin un guión predeterminado. En este caso, lo más aconsejable es contar tu trayectoria en orden cronológico, destacando tus fortalezas y dejando claro qué puedes aportar a la empresa.

Mixta. Este modelo de entrevista es bastante habitual. Es un mix entre la primera y la segunda. Hay un cuestionario base con preguntas cerradas pero, a la vez, te dejan espacio para que lleves el discurso a tu terreno y tomes las iniciativa.

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