Conoce tus puntos débiles y fuertes.

Es decir, sé consciente de cuáles son tus capacidades y tus puntos fuertes y qué puedes ofrecer a esa empresa. Por ejemplo, si te crees especialmente capacitado para resolver problemas, o para relacionarte con los demás, o para liderar grupos de trabajo, etc.

Piensa también qué tareas destacas por encima de los demás, cuáles han sido tus mayores logros en áreas similares a las del trabajo para el que te están entrevistando, etc.

Ten también en cuenta que es posible que te hagan preguntas sobre tus puntos débiles, como cuáles han sido los mayores problemas que has tenido en tu trabajo o en qué eres menos hábil a nivel laboral.

 

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